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domingo, 17 de octubre de 2010

¡Bienvenido el subtítulo!, Bucaramanga FSC

Final impactante terminó 5-5

Todos saboreando el final
En los más alto del podio de premiación estuvieron la noche del sábado los jugadores, cuerpo técnico y directivos de Bucaramanga - Formesan - Productos La Victoria para recibir el trofeo como subcampeones de la Copa Postobón de Microfútbol y saludar a los nuevos herederos de la corona, Bello Jairuby, un rival digno que mereció como los nuestros llevarse el trofeo principal, luego de concluir el último partido con un marcador 5-5 cargado de dramatismo hasta el pitazo de cierre.

Si bien el segundo lugar es valioso, los bumangueses sintieron que se les iba el alma cuando se dio por concluido el episodio y Bello se quedaba con la copa, una misión que se había trazado a pulso desde que el presidente del club Henry Vargas García le encomendó la dirección técnica a Engelberth Vergel, un novato en esto de dirigir partidos desde afuera, aunque como jugador ya mostraba indicios de lo que sería capaz de hacer el día que batuta en mano dirigiera la orquesta.

Partido a partido se fue estructurando el camino del equipo, sintiendo sobre los hombros la carga de la responsabilidad por ser el actual campeón y porque entre sus propios paisanos se había creado una rivalidad adicional por la presencia de Independiente Santander, que se había armado con la mayoría de los campeones originales del 2009.

Se tuvo que comenzar casi de cero porque sólo quedaron los argentinos Cristian Banegas y Aníbal Núñez como bases de aquel poderoso equipo, debiendo ir el presidente Vargas con la carpeta bajo el brazo ‘reclutando’ a los que serían los protagonistas de la jornada que concluyó apenas anoche.

Por eso es más que valioso el subtítulo, porque el grupo que se integró está cimentado en muchachos que otros miraron con desdén, pero que al técnico Vergel y a la cabeza principal del equipo les pareció que eran merecedores de una oportunidad en el torneo profesional. Al final, las lágrimas que corrieron en el camerino durante la despedida fueron muestra del fervor que había al interior del grupo y de las ganas que le tenían al segundo campeonato. Por eso lloraron los subcampeones: no querían que la copa se fuera de Bucaramanga.


La alegria de ese final fue derbordante, pero controlado, con maanifestaciones de verdaderos  deportistas.

SHALOM
Fuente: OMAR ANTONIO CHURIO SANTOS

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